sábado, 19 de noviembre de 2016

Desandar pasos perdidos

© Texto: Ignacio Achútegui Conde (Nacho)
Portada: dibujo bajado de internet 
Titular de los derechos: el autor






desandar pasos perdidos

Basado en una canción de mi amigo Floren Romero Díaz






Lento caminar que no sé bien a dónde me conduce. La hojarasca que el otoño ha puesto a mis pies me impide hacerlo con la soltura de antaño. Viví, y ¡bien que viví!, con el vértigo alegre de quien se supo segura de si misma; sin embargo, el tiempo ha hecho mella en los sentimientos… ¿No decían que cura cicatrices?

Camino taciturna por vacías calles llenas de gente que se agolpa, mira, ríe, critica y pasa de largo. Gente que se aparta a mi paso invitándome a recorrer el breve espacio entre calle Melancolía y Calvario. El frío y húmedo invierno azota, implacable, mi rostro. ¡Qué lejos quedaron aquellos eternos veranos a tu lado cuando nos prometimos el amor que se prometen los enamorados!

No estás ya a mi lado: Al fin, sufrimos todo aquello que juramos no sufrir. Llueve con fuerza. La mirada perdida persigue los pétalos de nuestro amor naufragado que desvanecen su presencia por el desagüe en el asfalto gris.

Duelen más las lágrimas que no lloramos que los pasos que no podemos desandar. ¿Cómo fue que nos perdimos si el norte siempre estuvo ahí?

Camino sola por Madrid. Ya no quedan hojas, tampoco llueve. El invierno moribundo se retira y no sé qué hago preguntándome por aquí, por allí… No sé por qué te recuerdo, ¡tonta de mí! ¿Cómo fue que dudo, siquiera si fue así?

Aligero el paso, sé bien donde ir. Llego a Sol, un nuevo tren pasará que me aleje de ti.

Ignacio Achútegui Conde
Logroño, noviembre 2016